Venezuela atraviesa un profundo giro político. Un mes después de la intervención estadounidense y la caída del régimen de Nicolás Maduro, el país es gobernado por Delcy Rodríguez. El nuevo gobierno se ve obligado a operar bajo una estricta presión de Estados Unidos, abandonando la antigua retórica en favor del pragmatismo y la diplomacia de supervivencia.
Los símbolos de la vieja guardia pierden influencia. El expresidente Maduro está preso en Nueva York, mientras que sus aliados clave, como Alex Saab y Raúl Gorrín, han sido detenidos por fuerzas de seguridad. Según fuentes internacionales, permanecen bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) a la espera de una posible extradición a Estados Unidos.
Las autoridades buscan estabilizar la situación interna. En su primer mes de gestión, la administración de Rodríguez liberó a más de 360 presos políticos y anunció la preparación de una ley de amnistía. También se planea cerrar el centro de detención conocido como "El Helicoide" y abrir la industria petrolera al capital extranjero. El objetivo es mantener el control e integrarse a la nueva realidad geopolítica.