Economía Política Del país 2026-01-08T19:10:08+00:00

El papel clave de Ali Moshiri en la reactivación petrolera de Venezuela

El fondo Amos Global, liderado por Ali Moshiri, busca inversiones para retornar al sector petrolero de Venezuela. Su estrecha vinculación con los planes de Trump y su conocimiento del entorno político del país lo convierten en una figura clave en el nuevo panorama energético, especialmente tras los acuerdos de venta de petróleo a EE.UU.


El papel clave de Ali Moshiri en la reactivación petrolera de Venezuela

Desde el fondo de inversión Amos Global busca canalizar recursos para que vuelvan las inversiones petroleras en esta nueva fase, ya con Delcy Rodríguez al frente del país. Moshiri, según entienden en el sector petrolero, está sumamente compenetrado con los planes de Donald Trump que han generado un boom inesperado en los bonos venezolanos, en los de PDVSA y han derivado en un récord inusitado en la Bolsa de Caracas, cuyo principal índice creció desde el lunes alrededor del 70%. Moshiri, que conoce el chavismo desde su génesis, se ha convertido en una figura clave en el panorama actual de Venezuela. El mensaje era claro: si Chevron hacía negocios en Venezuela, no había problema con Argentina. Tras la caída de Maduro: ¿Es momento de comprar o vender acciones de Chevron? Moshiri, que conoce el chavismo desde su génesis, se ha convertido en una figura clave en el panorama actual de Venezuela. Era una parada de alto riesgo porque Kirchner venía de expropiar la petrolera estatal YPF a la española Repsol y había fuertes dudas en la opinión pública sobre si los acuerdos con Chevron, que además en una primera instancia eran secretos, se cumplirían. En ese momento, el hombre de Chevron en América Latina era Ali Moshiri. El pasado martes, el diario londinense Financial Times estimó que para reactivar el negocio petrolero en Venezuela harían falta más de 80.000 millones de dólares. Un péndulo intrincado: si bien el sector energético necesita que el chavismo siga controlando la estabilidad y el orden en un país donde operan desde grupos del narco hasta guerrilleros colombianos, también es cierto que, llegado un punto, la presencia de ese grupo se vuelve un problema, sobre todo considerando que Trump ya no tiene reelección. En el año 2012, Chevron fue una de las primeras grandes petroleras del mundo en asociarse con el entonces gobierno argentino de Cristina Kirchner para explotar yacimientos en Vaca Muerta, el megayacimiento de shale en la Patagonia. El mismo fondo donde tiene un papel de asesor permanente el excanciller Luis Videgaray. Encontrar un nuevo jefe para PDVSA es vital por los acuerdos de las últimas horas: la petrolera estatal del chavismo incrementará sus ventas de crudo a Estados Unidos y esas ganancias irán a cuentas bancarias controladas por Washington que, según Trump, generarán negocios y beneficios para el pueblo venezolano. El acuerdo tendrá una instancia decisiva mañana viernes, cuando el presidente se reúna con los grandes directivos petroleros en la Casa Blanca. Allí acudirán los jefes de Chevron, ConocoPhillips y Exxon. Moshiri, que conoce a fondo el entorno político venezolano, será un actor de peso en orientar la política energética de Venezuela. Desde el fondo de inversión Amos Global busca canalizar recursos para que vuelvan las inversiones petroleras en esta nueva fase, ya con Delcy Rodríguez al frente del país. Ejecutivos del negocio energético con base en la CDMX aseguran que Moshiri será clave en un próximo recambio en las autoridades de PDVSA. El ejecutivo de origen iraní, pero ciudadano estadounidense, organizaba reuniones con periodistas para explicar su apuesta por Argentina a pesar de la incertidumbre que generaba la administración de Kirchner. En uno de esos encuentros, el directivo pasó la mitad de la reunión contando sus peripecias en Venezuela, donde tenía acceso directo a Hugo Chávez, con quien compartía largas conversaciones en los años en los que la calidad democrática de Venezuela comenzaba a languidecer. Un proceso en el que va de la mano con Jared Kushner, yerno de Trump y jefe de otro fondo de inversión que está operando en Oriente Medio en sociedad con las grandes fortunas del Golfo. El escenario es complejo: en el ámbito energético hay muchas dudas sobre las reservas reales del país, que además tiene una infraestructura deteriorada para extraer un crudo ultrapesado. Según el gobierno de Rodríguez, las reservas venezolanas rondan los 300.000 millones de barriles, pero estimaciones independientes hablan de menos de 100.000 millones. El gran problema, desde ya, es el plano del largo plazo que se vuelve inevitable para el negocio petrolero: Trump está obligado a dar garantías de que Venezuela no quiera expropiar, en unos años, los negocios que ahora se vayan a generar.

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