Economía Política Local 2026-01-25T00:32:27+00:00

Venezuela, a la espera de inversiones petroleras tras lograr su mejor producción en 7 años

Venezuela inicia 2026 con expectativas de nuevas inversiones petroleras. A pesar de la presión de EE.UU., la producción de petróleo aumentó un 17,3% el año pasado, alcanzando un máximo de siete años. Expertos vinculan el crecimiento a la fuerte demanda de China y son optimistas sobre el futuro ante los recientes cambios políticos.


Venezuela, a la espera de inversiones petroleras tras lograr su mejor producción en 7 años

Venezuela ha comenzado 2026 con expectativas de recibir nuevas inversiones en su industria petrolera, en un contexto político marcado por un acercamiento con Estados Unidos y tras alcanzar el año pasado su mayor nivel de producción en un septenio, con una media de 1.081.000 barriles por día (bpd).

En medio de un escenario adverso debido a las presiones de Washington, que derivaron el pasado 3 de enero en la captura del presidente Nicolás Maduro, el bombeo de petróleo venezolano subió un 17,3 % respecto a 2024. El año pasado, el país con las mayores reservas probadas de crudo produjo por primera vez desde junio de 2019 más de un millón de bpd. De marzo a noviembre la producción creció de manera sostenida, hasta 1.142.000 bpd, pese a que EE.UU. impuso sanciones.

«Seguía habiendo una demanda constante de China», dijo. La experta indicó que los clientes de la estatal venezolana PDVSA en el gigante asiático llegaron a comprar hasta un 90 % del crudo durante el corto tiempo en el que Chevron no tuvo licencia. En agosto, prosiguió, la petrolera estadounidense volvió con una licencia «más restrictiva» respecto a los pagos al Estado, pero que le permitió seguir operando y aportar alrededor del 25 % del total producido en Venezuela.

Un leve revés

En diciembre pasado, cuatro meses después de que comenzara su despliegue militar en aguas del mar Caribe, Estados Unidos interceptó dos buques y Trump anunció un «bloqueo total y completo de todos los petroleros sancionados que entren y salgan» de la nación suramericana. Ese mismo mes, PDVSA denunció que fue blanco de un «ataque cibernético». Tras nueve meses de crecimiento ininterrumpido, la producción cayó en diciembre a 1.120.000 bpd, un 1,9 %, o 22.000 bpd, menos que en noviembre. Según Urdaneta, se debió a la acumulación de inventarios por la incautación de los buques. En enero continuaron las confiscaciones de petroleros, que suman siete hasta el pasado día 20.

Optimismo

La economista afirmó que hoy el escenario «es muchísimo más optimista». Urdaneta se refirió en específico a la discusión en el Parlamento de la reforma propuesta por la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, proceso que ve como «positivo» y consideró pudiera permitir que la inversión «sea más atractiva» y que haya mayor «seguridad y garantías jurídicas».

Trump, que mantiene acercamientos con el Ejecutivo que encabeza la líder chavista y ha expresado su interés en el crudo venezolano, ofreció recientemente a ejecutivos de las principales empresas petroleras del mundo «protección y seguridad del Gobierno» a largo plazo y les urgió a invertir en este país. El republicano aseguró que el plan es que las estadounidenses inviertan «al menos 100.000 millones de dólares de su propio capital, no del dinero del Gobierno», para revitalizar las infraestructuras en Venezuela. Al respecto, Urdaneta indicó que, en este nuevo escenario planteado, el país pudiera exportar crudo a EE.UU. a precios de mercado y en un «tiempo de entrega muchísimo más rápido», en lugar de «venderlo a China o a la India» con descuentos y costos de transporte elevados. Eso generaría un «flujo de divisas mayor al país» que, dijo, ayudarían a estabilizar el mercado cambiario y, por tanto, frenar la inflación, de la que no se conocen cifras oficiales desde octubre de 2024, cuando fue de 4 %. La experta agregó que, en las condiciones actuales, Venezuela puede sumar otros 200.000 bpd a su producción, pero a partir de ahí necesitaría grandes volúmenes de inversiones de miles de millones de dólares para regresar a los niveles de una década atrás, sobre los dos millones y medio de barriles.